[Traducción de Montserrat Martínez García revisada y editada por Asun López-Varela. El diseño HTML, el formato, y los enlaces de George P. Landow.]

No se puede censurar a los predicadores de un periodo determinado por adaptar su estilo argumentativo para dirigirse a sus oyentes. Necesariamente, son proclives a las nociones preconcebidas relativas al lenguaje de aquellos a los que tienen que exhortar. El púlpito no moldea por tanto las formas en las que el pensamiento religioso de cualquier época fluye, sino que simplemente se acomoda a las ya existentes. Por esta razón, puesto que se ven obligados a seguir las directrices y a dejar de lado el liderazgo, los sermones constituyen el exponente más seguro del sentimiento religioso predominante de su tiempo. — Mark Pattison, «Las tendencias del pensamiento religioso en Inglaterra, 1688-1750», Ensayos y reseñas (1860).

La predicación también presenta una faceta adictiva. «Nada me satisfaría más», escribió [el evangélico] Matthias Joyce, «que escuchar al pueblo clamar con el sermón ante el sentimiento de desventura, y por otra parte, gritar de alegría con un sentimiento de amor misericordioso». — John Whale, «Un significado encubierto en la historia», Suplemento literario del periódico Times (17 febrero de 2006): 32.

El sermón como forma literaria

Contextos políticos y sociales

Predicadores individuales

Sermones individuales

Bibliografía

El púlpito victoriano de Robert Ellison (1998)

Recursos web relacionados


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Modificado por última vez el 2 de febrero de 2011; traducido 23 de junio de 2011